"El Salto de la Novia" en Navajas (Castellón)
El lugar
de "El salto de la Novia" se encuentra en
Navajas (Castellón). Es el cauce del rio Palancia a su
paso por esta población. Es un lugar
francamente hermoso. El río discurre por una
garganta de paredes de un matiz ferroso que
sin lugar a dudas, antiguamente serían
saltos de agua. De estos, lamentablemente quedan únicamente unos cuantos, de los que
destaca "La Cascada del Brazal" de 30 m de altura.
Existe una leyenda local sobre este lugar, explicativa en el marcapáginas adjunto.
"Cuenta la historia que los amores que aquí se pronunciaran, antes de unirse en matrimonio, debían de cumplir un ritual de amor.
El salto de agua, el reloj, las peñas y las aguas del Palancia, serían testigos de aquella promesa de amor.
Aquel día, hace cientos de años, quizá miles, aquella mujer con cara de niña y grandes ojos, debía de cruzar allí donde el río se estrecha, donde la piedra ofrece su color plomizo bajo las estrellas.
La fatalidad hizo que el hecho no se produjera, cayendo, en su afán, al bravo río.
Y en un intento supremo de amor; al procurar rescatarla, el joven amado, de fuertes brazos y tez morena, quedara abrazado a su amada.
Sus jóvenes cuerpos, inertes y entrelazados, permanecieron bajo las aguas del Palancia, para nunca aparecer. Tan solo las noches de luna, cuando los luceros danzan en el firmamento, ella, la bella enigmática piedra y él, el viril y bravo río, se acarician mientras sus labios y miradas renuevan las promesas de amor eterno ante los corazones de nosotros, los humanos".
"Cuenta la historia que los amores que aquí se pronunciaran, antes de unirse en matrimonio, debían de cumplir un ritual de amor.
El salto de agua, el reloj, las peñas y las aguas del Palancia, serían testigos de aquella promesa de amor.
Aquel día, hace cientos de años, quizá miles, aquella mujer con cara de niña y grandes ojos, debía de cruzar allí donde el río se estrecha, donde la piedra ofrece su color plomizo bajo las estrellas.
La fatalidad hizo que el hecho no se produjera, cayendo, en su afán, al bravo río.
Y en un intento supremo de amor; al procurar rescatarla, el joven amado, de fuertes brazos y tez morena, quedara abrazado a su amada.
Sus jóvenes cuerpos, inertes y entrelazados, permanecieron bajo las aguas del Palancia, para nunca aparecer. Tan solo las noches de luna, cuando los luceros danzan en el firmamento, ella, la bella enigmática piedra y él, el viril y bravo río, se acarician mientras sus labios y miradas renuevan las promesas de amor eterno ante los corazones de nosotros, los humanos".






Preciosa leyenda y marcapáginas. De la labor, como siempre, me admiro.
ResponderEliminarUn abrazo
Justa
Una leyenda muy bonita, sin duda y unos mps muy bonitos de esa histórica y bella población castellonense.
ResponderEliminarsaludos
Has hecho una entrada preciosa.
ResponderEliminarEl trabajo manual, espléndido como siempre.
La leyenda, el sello y los marcapáginas me han gustado mucho.
Un abrazo.
Lucía.